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lunes, 7 de enero de 2013

Un Viaje para Buscar a Dios






En nuestro artículo anterior escuchamos a Dios Todopoderoso presentándose a sí mismo con estas maravillosas palabras de Aiat Al Kursi – Aleya del Trono… Hemos dicho que el hombre para llegar a conocer algo, puede seguir más de un camino. En el viaje para conocer a Dios también podemos tomar más de un camino, y el camino esta vez es: El viaje de descubrimiento por parte de una persona que sintió que detrás de todo lo creado, debía estar presente un Creador, un Dios que merece ser adorado; este hombre es Abraham/Ibrahim (la paz sea con él), un Profeta de   Al-lâh, y el padre de los profetas.
Abraham (la paz sea con él), comenzó a meditar acerca de la creación de Al-lâh - Quien aún él no conocía - pero se dio cuenta de Su poder y creatividad. Él iniciósu viaje en la búsqueda de Dios, y esta es su historia, como fue narrada por el Sagrado Qur'an:

Así fue como mostramos a Ibrahim el dominio de los cielos y de la tierra para que fuera de los que saben con certeza.

Y cuando cayó sobre él la noche, vio un astro y dijo: 'Este es mi Señor', pero cuando desapareció, dijo: 'No amo lo que se desvanece'.

Y cuando vio que salía la luna, dijo: 'Este es mi Señor'. Pero al ver que desaparecía, dijo: 'Si mi Señor no me guía, seré de los extraviados'.

Y cuando vio el sol naciente, dijo: 'Este es mi Señor, pues es mayor'; pero cuando se ocultó, dijo: '¡Gente mía, soy inocente de lo que asociáis!'

Dirijo mi rostro, como hanif, a Quien ha creado los cielos y la tierra y no soy de los que asocian.

Su gente disputó con él, y él dijo: '¿Me discutís sobre Al-lah cuando Él me ha guiado? No temo lo que asociáis con Él, excepto lo que mi Señor quiera. Mi Señor abarca con Su conocimiento todas las cosas. ¿Es que no vais a recapacitar?'  El Sagrado Qur'an Sura Al Anaam (de Los Rebaños): 75 – 80.

Pues, Abraham (la paz sea con él) presintió que hay una fuerza que lo ha creado todo, incluso los cielos y la tierra, y sintió en sí mismo que esos dioses adorados por su pueblo, no los protegían del hambre, ni de la pobreza, y estaban lejos de crear algo, y luego resultó que ellos ni siquiera podían defenderse.
Abraham tomó sobre sí la tarea de buscar a su Señor; primero, comenzó a mirar el cielo y vio una estrella grande, él dijo: 'éste es mi Señor', pero la estrella se puso y desapareció con la caída de la noche. Abraham estaba sorprendido, ¿cómo tomar un dios que se va con la caída de la noche?... Abraham continuó su búsqueda hasta que vio la luna en el cielo; pensó que era el Dios a quien estaba buscando, pero la luna no permaneció más tiempo que la estrella, y también se fue con el amanecer.
Cuando el Profeta Abraham (la paz sea con él) vio el sol, su esperanza creció, y pensó '¡este es más grande, debe ser el Dios que estaba buscando!';  pero no todo lo que esperamos se realiza, cuando el sol se puso al final del día, también, se desvaneció la esperanza de Abraham de encontrar a quién buscaba, y sufrió frustración y desesperación, hasta que Dios lo guió a la fe verdadera y le envió Su revelación para informarle que Dios lo había elegido para ser el advertidor de su pueblo y un Profeta.
Este es el Dios a quién Abraham (la paz sea con él) estuvo buscando, no era ni el sol, ni la luna, ni los ídolos adorados por el pueblo de Abraham, sino Al-lâh el Creador de los cielos y la tierra.
Este viaje en busca de Al-lâh, no fue el único; hay otros viajes realizados por otras personas, en la búsqueda de Al-lâh, pero miles de años después de la muerte de Abraham (la paz sea con él)… un viaje que vamos a conocer en nuestro próximo artículo.


Si Quiere Conocerle…Llame a la Puerta




Hay varias maneras en las que el hombre reconoce todo lo que le rodea: cosas, objetos, fenómenos naturales y físicos, y según cada cosa, se determina la forma de reconocerla.

Por ejemplo, cuando quiere familiarizarse con alguien que no conoce, trata de ser amable con él, le muestra afecto, y le respeta. Así, los distintos idiomas poseen una formula lingüística específica para mostrar respeto o para presentación de uno mismo u otros ante otras personas, ya sea directa o indirectamente, llamado el “lenguaje de respeto y reverencia”. También, conocemos a muchas personas a través de los periódicos y la televisión, y aprendemos sobre otros de historias y cuentos relatados por otros, que podrán estar cerca o no de la verdad.
Sin embargo, la mejor manera de conocer algo o a alguien escuchándolo hablar; ¡y tal vez éste es el camino perfecto, que me gustaría seguir, cuando usted habla de cómo conocer a Dios/ Al-lâh!
Pues ¿Quién es Al-lâh?
Esta pregunta es respondida por Al-lâh Todopoderoso, cuando Él dice:
“¡Al-lâh! No hay más dios que Él. El Viviente, el Subsistente. Ni la somnolencia ni el sueño se apoderan de Él. Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce su pasado y su futuro, mientras que ellos no abarcan nada de Su ciencia, excepto lo que Él quiere. Su Trono se extiende sobre los cielos y sobre la tierra y su conservación no le resulta onerosa. Él es el Altísimo, el Grandioso.” (Esta Aleya es llamada Aiat Al Kursi – del Trono). Sagrado Qur'an, Sura Al Baqarah (de la Vaca): 255.
En esta Aleya Al-lâh se presenta a Sí mismo diciendo que no hay Dios más que Él, es decir: Él confirma el monoteísmo puro y absoluto, y que es el Viviente Inmortal, mientras que todas las creaturas mueren.
Su palabra: “¡Al-lâh! No hay más dios que Él.” Significa que Al-lâh es Uno y el Único Dios, y no hay nadie digno de adoración y alabanza excepto Él.
Y su palabra: “El Viviente, el Subsistente”Es decir: Vivo en Sí, nunca Muere, que se mantiene a Sí mismo y a Su creación, que no tiene fuerza sin Su mando y necesitan Su ayuda y manutención.
Su palabra: “Ni la somnolencia ni el sueño se apoderan de Él.”: Al-lâh esta mas allá de toda imperfección, falta o negligencia. Él es Siempre-Vigilante, sabe todo lo que ocurre, nada se le escapa. Al-lâh es Perfecto y Eterno, nunca es superado por la somnolencia o el sueño.
Su palabra: “Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra.”: Nos dice que todo son Su siervos y Su propiedad y bajo Su Poder y Dominio.
Y su palabra: ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso?: Indica la Grandeza de Al-lâh (el Todopoderoso), Su Majestad y Su Gloria, nadie se atreve a interceder ante Él, excepto con Su permiso.
Su palabra: “Conoce su pasado y su futuro”: una prueba de que Su conocimiento abarca todo: su pasado, presente y futuro.
Su palabra: “mientras que ellos no abarcan nada de Su ciencia, excepto lo que Él quiere.”: Nadie abarca nada del conocimiento de Al-lâh, excepto lo que Al-lâh le informó y le permitió saber.
Su palabra: “Su Trono se extiende sobre los cielos y sobre la tierra”: es decir que Al-lâh no está limitado o confinado por el espacio sino está en todas partes y abarca todo.
Su palabra: “y su conservación no le resulta onerosa.”: significa que no Le cansa el mantenimiento de los cielos y la tierra y todo lo que está en y entre ellos, al contrario es muy fácil para Él, Quien protege a todos. Él es el Sustentador sobre Su creación, el Guardián de todas las cosas, nada escapa a su conocimiento y no hay secreto para Él, y todas las cosas están humildes, y en necesidad ante Él, dependientes de Él, pobres, y Él es el Autosuficiente, el Digno de alabanza, Él hace lo que quiere, a Él no se le cuestiona por lo que hace, pero ellos sí deberán responder. Él es el Omnipotente, el Auto-Suficiente, el Guardián Eterno, el Exaltado, el Grandioso, el Magnífico y no hay otro Dios que merezca ser adorado excepto Al-lâh.
Su palabra: “Él es el Altísimo, el Grandioso”: significa que está encima de todo, es Inmenso y más grande que todo.

Esta es la primera cosa que podemos presentar a nuestro querido lector, si usted desea saber quién es Al-lâh. Para probar su existencia no necesitamos traerle argumentos y pruebas, ni escribir poesías o elogios, ni decir nada más sobre Él, ya que Al-lâh/ Dios Todopoderoso se presentó a Sí mismo, en esta sagrada Aleya, llamada Aiat Al Kursi – o Aleya del Trono. Esta es realmente una de las mejores Aleyas del Qur'an.

¡Reflexione bien! y escuche a Dios hablando de Sí mismo, y trate de conocerle de cerca; para ello, lea nuestro siguiente artículo sobre el mismo tema.

¿Sabe Dios el Futuro?



Por Yusuf Estes
¿Sabe Dios todo lo que va a pasar? ¿Tiene Él el control absoluto sobre el resultado de todo? En caso afirmativo, ¿Cómo eso es justo para nosotros? ¿Dónde está nuestro libre albedrío, entonces?
Al-lâh conoce todo lo que va a suceder. Lo primero que Él creó fue la pluma, y Él ordenó a la pluma a escribir. La pluma escribió hasta que hubo escrito todo lo que sucedería. Y entonces Al-lâh empezó a crear el universo. Todo esto ya era conocido por Él antes de que Él lo creara. Él tiene el control absoluto y total en todo momento. No hay nada que suceda, salvo que Él esté en total control de ello en todo momento.
“…Al-lâh se vuelve hacia quien Él quiere. Al-lâh es Omnisciente, Sabio.” Sura At Tawbah: 15.
“…Mi Señor es bondadoso para quien Él quiere. Él es el Omnisciente, el Sabio.” Sura Iusuf (de Yusuf): 100.
Y sólo Al-lâh, tiene libre albedrío, tiene el poder de hacer lo que quiera, y siempre ocurrirá como Él quiere. Nosotros tenemos algo llamado “libre elección”. La diferencia es que lo que Al-lâh “quiere” siempre ocurre, y lo que nosotros elegimos puede ocurrir o no. No se nos juzgará por el resultado de las cosas, se nos juzgará por nuestras opciones. Esto significa que en el núcleo de todo, siempre estará nuestra intención. Cualquiera sea nuestra intención, es por lo que vamos a tener recompensa. Cada persona será juzgada de acuerdo a lo que Al-lâh le dio para trabajar, cómo lo empleaóy qué pensaba hacer con ello.
En cuanto al “Día del Juicio”, Al-lâh nos dice que todo lo que hacemos está siendo grabado y ni una minúscula cosa se escapa de este registro. Incluso el peso de un átomo de bien será visto el Día del Juicio, al igual que el peso de un átomo de mal será visto también.
En ese Día (del Juicio) la humanidad se dividirá en grupos dispersos, y se mostrarán sus obras.
Así, quien haga bien equivalente al peso de un átomo, lo verá.
“Ese Día los hombres surgirán en grupos, para que se les muestren sus obras. Quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá. Y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá.” Sura Az Zalzalh (del Temblor): 6 – 8.
El que traerá las evidencias en contra de nosotros seremos nosotros mismos. Nuestros oídos, lengua, ojos y todo nuestro cuerpo comenzarán a testificar en contra de nosotros frente a Al-lâh en el Día del Juicio. Nadie será oprimido ese Día, nadie será falsamente acusado.
Podría haber puesto a todos en sus respectivos lugares desde el principio, pero la gente se quejaría de por qué fueron arrojados al Infierno sin otorgárseles una chance. Esta vida es exactamente eso, una oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos quién somos realmente y qué haríamos realmente si tuviéramos una libre elección.
Al-lâh sabe todo lo que sucederá, pero nosotros no. Por eso, la prueba es justa.

¿Tiene Al-lâh limitaciones?



Por Yusuf Estes
¿Al-lâh puede hacer cualquiera cosa?
Por ejemplo: "¿Puede Él hacer una roca tan grande que nada pueda moverla?" Si pudo hacer una roca tan grande nada puede moverla, ¿esto significa que Él tampoco puede moverla? ¿O sería imposible para Él hacer algo tan grande que no pueda mover? "
Al-lâh nos dice: " Al-lâh es capaz de hacer cualquiera cosa que quiera hacer". Debe tenerse en cuenta que en el Islam, entendemos que Al-lâh no hace algo que haría de Él dejar de ser Dios. Es decir, Él nunca moriría ya que esto significaría que ya no es "El Eternamente Vivo " (una de sus características mencionadas en el Sagrado Qur'an = Al Hay).
Por lo tanto, Él puede hacer una roca (o cualquier otra cosa) tan grande y pesada, que nada en el universo entero puede moverla. En cuanto a Al-lâh, Él la mueve, Él no está en el universo y Él no se parece a su creación. Por lo tanto, Al-lâh no está sujeto a las leyes de la creación, porque Él es el Creador y el Dador de la ley. Cada vez que quiera hacer cualquier cosa, Él dice simplemente "Kun! Faiakun!" (¡Sé! "¡Y así será!).
Hablando de sí mismo, Al-lâh dice:
(Es el Creador de los cielos y de la tierra. Y cuando decide algo, tan sólo le dice: «¡Sé!» y es.) Sura Al Baqarah (de la Vaca): 117.
(Dijo ella: «¡Señor! ¿Cómo puedo tener un hijo, si no me ha tocado ningún hombre?» Dijo: «Así será. Al-lâh crea lo que Él quiere. Cuando decide algo, tan sólo le dice: "¡Sé!" y es.)Sura Al Imran (de La Familia de Imran): 47.
(Para Al-lâh, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de barro y a quien dijo: «¡Sé!» y fue.)Sura Ali Imran (de La Familia de Imran): 59.
(Y Él es Quien ha creado los cielos y la tierra con la verdad, el día en que dice: «¡Sé!», es. Su palabra es la Verdad. Suya será la Soberanía el día en que se haga sonar el cuerno. Él conoce lo Oculto y lo Aparente y es el Sabio, el Conocedor de lo más recóndito.)Sura Al Anaam (de Los Rebaños): 73.
(Cuando queremos algo, Nos basta decirle: « ¡Sé!», y es.)Sura An Nahl (Las Abejas): 40.
(Es impropio de Al-lâh adoptar un hijo. ¡Gloria a Él! Cuando decide algo, le dice tan sólo: «¡Sé!» y se.)Sura Mariam (de Maryam): 35.
(Su orden, cuando quiere algo, le dice tan sólo: « ¡Se!» Y es.)Sura Ia Sin (de Ya Sin): 82.
(Él es Quien da la vida y da la muerte. Y cuando decide algo, tan sólo le dice: «¡Sé!» y es.)Sura Ghafer (del Perdonador): 68.
La creación, como vemos en estos versos, no es una cosa difícil para Al-lâh. Él simplemente da una orden y todo sucede de acuerdo a su voluntad.

¿Quién es Al-lâh?




Por  Soliman Ashkar

Origen de la palabra
La palabra (Al-lâh) es de origen árabe, utilizada por los árabes antes del Islam. Al-lâh Todopoderoso es el Dios Único, supremo sin ningún socio, en el que creyeron los árabes en el periodo de la ignorancia antes del Islam; pero algunos de ellos adoraban a otros Dioses juntos con Él, y otros se han involucrados en la adoración de los ídolos.

La Existencia de Al-lâh y Sus Cualidades

El razonamiento científico adecuado puede ser aceptado por la mayoría de las personas (incluidos los creyentes y los ateos) como la única manera de llegar a la verdad acerca de la existencia de Al-lâh y Sus cualidades. Ya que todos coinciden en que cada acto tiene un actor, y todo tiene una causa, y no hay excepciones a esta regla; nada viene de la nada, ni sucede sin ninguna razón o causa. Los ejemplos son innumerables e innegables, y el universo entero con todo su contenido (vivo e inanimado, estático y móvil) fue creado de la nada. La lógica y la ciencia, entonces, confirman que si hubo un creador del universo; ya sea su nombre Al-lâh, o el Creador, el Originador, o el Constructor, no cambiaría el hecho de que todo el universo da suficiente evidencia para la existencia del Creador /Al-lâh.
Las cualidades o atributos del Creador se pueden identificar a través del estudio y el seguimiento de sus obras y sus productos (las creaturas). Un libro, por ejemplo, demuestra el conocimiento, la experiencia, y la cultura del escritor, y su estilo, su pensamiento, y su capacidad de realización y análisis. Todos los productos dan una idea y una imagen amplia sobre las características del fabricante. Si la gente utiliza esta lógica científica en su enfoque del universo y sus creaturas, serian capaces de ver las cualidades del Creador (el Fabricante), puesto que la belleza del mar y de la naturaleza, la exactitud de las células y la sabiduría en sus detalles, el equilibro del universo y el orden en su movimiento, y todo el conocimiento adquirido por el hombre; indican la grandeza, el conocimiento y la sabiduría del Creador.
Si la gente de acuerdo o no sobre las sabias razones detrás de la existencia del universo, o los dolores y dificultades de la vida, eso no cambiaría el resultado, deducido por el razonamiento científico que confirma la existencia del Gran Creador, el Todopoderoso, el Omnisciente e Infinitamente Sabio, el cual los creyentes están de acuerdo en nombrarlo Al-lâh - Todopoderoso.

La tolerancia del Profeta hacia otras religiones


El trato del Profeta, que Dios exalte su mención, hacia otras religiones puede ser mejor descrito en el verso del Corán que dice:
“Vosotros tenéis vuestra religión, y yo tengo la mía”.
La península de Arabia, durante el tiempo del Profeta, era una región en la que varias religiones estaban presentes. Allí había cristianos, judíos, zoroastrianos, politeístas, y otros no afiliados a ninguna religión. Cuando uno mira la vida del Profeta, puede tomar muchos ejemplos que representan el alto nivel de tolerancia hacia la gente de otras religiones.
Con el fin de entender y juzgar esta tolerancia, uno debe mirar el periodo en el que el Islam era un estado formal, con las leyes específicas establecidas por el Profeta de acuerdo con los principios de la religión. Aunque se pueden observar muchos ejemplos de tolerancia mostrados por el Profeta en los 13 años de su permanencia en La Meca, uno puede equivocadamente pensar que esto sólo se debía a que buscaba elevar el perfil de los musulmanes y el status social del Islam en general. Por esta razón, la discusión se limitará al periodo que tuvo inicio con la emigración del Profeta a Medina y, específicamente, una vez se estableció la constitución.

La Sahifah

El mejor ejemplo de tolerancia mostrado por el Profeta hacia otras religiones puede ser la constitución misma, llamada la ‘Sahifah’ por los primeros historiadores.[1] Cuando el Profeta emigró hacia Medina, su papel como un simple líder religioso llegó a su fin; él era ahora el líder político de un estado, gobernado por medio de los preceptos del Islam, los cuales exigían que se establecieran leyes claras de gobierno para asegurar la armonía y la estabilidad en una sociedad que alguna vez había sido afligida por décadas de guerra; leyes que debían asegurar la coexistencia pacífica de los musulmanes, los judíos, los cristianos y los politeístas. Debido a esto, el Profeta estableció una ‘constitución’, misma que detalló las responsabilidades de todas las partes que residían en Medina, sus obligaciones para con cada una de las otras, y ciertas restricciones que se imponían a cada una. Todas las partes debían obedecer lo que allí se mencionaba, y cualquier violación de sus artículos sería considerada como un acto de traición.

Una Nación

El primer artículo de la constitución era que todos los habitantes de Medina, los musulmanes, así como aquellos que habían entrado en el pacto como los judíos, los cristianos, y los idólatras, eran “una nación”. Todos eran considerados miembros y ciudadanos de la sociedad de Medina, sin importar su religión, raza o ancestros. Las personas de otras religiones eran protegidas de cualquier daño de la misma forma que los musulmanes, como está establecido en otro artículo: “A los judíos que nos siguen les corresponde la ayuda y la equidad. Ellos no deben ser dañados ni auxiliados sus enemigos”. Previamente, cada tribu tenía alianzas y enemigos dentro y fuera de Medina. El Profeta reunió a estas tribus bajo un sistema de gobierno, el cual sostuvo los pactos de las alianzas en existencia con anterioridad entre aquellas tribus individuales. Todas las tribus tenían que actuar como un todo, sin importar las alianzas individuales. Cualquier ataque sobre otra religión u otra tribu era considerado un ataque sobre el estado y sobre los musulmanes también.  
Las vidas de los practicantes de otras religiones en la sociedad musulmana también recibían estatus de protegidas. El Profeta dijo:
“Quienquiera que mate a una persona que tenga una tregua con los musulmanes nunca olerá la fragancia del Paraíso”. (Sahih Muslim)
Dado que la ventaja estaba de parte de los musulmanes, el Profeta estrictamente advirtió en contra de cualquier maltrato hacia personas de otras religiones. Él dijo:
“¡Cuidado! Quienquiera que sea cruel y duro con una minoría no musulmana o quien restrinja sus derechos o le cargue con algo mayor a lo que ellos puedan soportar, o quienquiera que tome cualquier cosa para él en contra de su libre voluntad, yo (el Profeta Muhammad) me quejaré en contra de esa persona en el Día del Juicio”. (Abu Dawud)

A cada cual su propia religión

En otro artículo, la constitución establece: “Los judíos tienen su religión y los musulmanes tienen la suya”. En esto, está claro que nada, excepto la tolerancia, sería tolerado; y que, aunque todos eran miembros de la misma sociedad, cada cual tenía su religión separada que no podía ser violada. A cada cual le era permitido practicar sus creencias con libertad, sin ningún impedimento, y no se toleraría ningún acto de provocación.
Hay muchos otros artículos de esta constitución que pueden ser discutidos, pero el énfasis será puesto en un artículo que establece: “Si alguna disputa o controversia que pueda causar problema llegare a surgir, ésta debe ser referida a Dios y a su Mensajero”. Esta cláusula sostenía que todos los habitantes de un Estado deben reconocer un nivel superior de autoridad y en aquellos asuntos que involucraban varias tribus y religiones, la justicia no podían ser tomada por líderes individuales; en lugar de eso, ésta debía ser arbitrada por un líder del estado en persona o sus representantes designados. Estaba permitido, sin embargo, para las tribus individuales que no eran musulmanas, referirse a sus propias escrituras religiosas y a sus hombres instruidos con relación a sus propios asuntos. Aunque podían, si así optaban por hacerlo, pedirle al Profeta que juzgara entre ellos sus asuntos. Dios dice en el Corán:
“Prestan oídos a la mentira y comen vorazmente de lo ilícito. Y si se presentan ante ti [para que juzgues entre ellos], hazlo o no intervengas [si no quieres]. Si no intervienes, no podrán perjudicarte en absoluto; y si juzgas entre ellos, hazlo con equidad. Dios ama a los justos”. (Corán 5:42)
Aquí vemos que el Profeta le permitía a cada religión juzgar sobre sus propios asuntos, de acuerdo con sus propias escrituras, siempre y cuando ello no estuviera en oposición con los artículos de la constitución, un pacto que tomó en cuenta el mayor beneficio de la coexistencia pacífica de la sociedad.

Notas:

[1] La Sociedad de Medina en el Tiempo del Profeta, Akram Diya al-Umari, International Islamic Publishing House, 1995.

Hay muchos otros ejemplos durante el tiempo de vida del Profeta, que Dios exalte su mención, además de la Sahifah, que demuestran prácticamente la tolerancia que el Islam muestra hacia las otras religiones.

Libertad de reunión y autonomía religiosa

Dado el consentimiento por parte de la constitución, los judíos tuvieron la completa libertad de practicar su religión. Los judíos en Medina en el tiempo del Profeta tuvieron su propia escuela de aprendizaje, llamada Bait-ul-Midras, en la que ellos solían recitar la Tora, hacer actos de adoración y educarse a ellos mismos.
El Profeta enfatizó en muchas cartas a sus emisarios que las instituciones no podían ser maltratadas. He aquí una carta dirigida a su emisario ante los líderes de Santa Catalina en el Monte Sinaí, quienes buscaban la protección de los musulmanes:
 “Este es un mensaje de Muhammad ibn Abdullah, como un pacto con aquellos que adoptan el cristianismo, cercanos o lejanos, nosotros estamos con ellos. En verdad, yo, los servidores, los asistentes y mis seguidores los defienden, debido a que los cristianos son mis ciudadanos. ¡Y por Dios!, yo estoy en contra de cualquier cosa que no los complazca a ellos. Ninguna imposición debe haber sobre ellos. Ni tampoco sus jueces deben ser removidos de sus puestos ni sus monjes de sus monasterios. Nadie debe destruir una casa de culto, ni dañarla, ni llevarse nada de ella para las casas musulmanas. Si alguien toma algo de esto, él dañará el pacto de Dios y desobedecerá a Su Profeta. En verdad, ellos son mis aliados y tienen mi apoyo seguro contra todos aquellos con los que ellos se enemisten. Nadie debe obligarlos a viajar u obligarlos a luchar. Los musulmanes deben luchar junto a ellos. Una mujer cristiana no puede ser casada con un musulmán sin que ella dé su consentimiento. A ella no se le debe impedir visitar su iglesia para orar. Sus iglesias son declaradas bajo protección. A ellos no se les deben impedir repararlas ni dejar de observar lo sagrado de sus pactos. Nadie de la nación (los musulmanes) debe desobedecer el pacto hasta el Ultimo Día (el fin del mundo)”.[1]
Como uno puede ver, esta carta consistía de varias cláusulas que cubrían todos los aspectos importantes de los derechos humanos, incluyendo temas como la protección de las minorías que vivían bajo el mandato islámico, la libertad de culto y movimiento, la libertad de nombramiento de sus propios jueces, y de tener y mantener su propiedad, la exención del servicio militar, y el derecho a la protección en la guerra.
En otra ocasión, el Profeta recibió una delegación de sesenta cristianos de la región de Nayrán, en ese entonces una parte de Yemen, en su  mezquita. Cuando llegó el momento de su oración, ellos miraron hacia el este y oraron. El Profeta ordenó que se los dejara tranquilos y que no fueran interrumpidos. 

Política

También hay ejemplos en la vida del Profeta en los cuales él cooperó con la gente de otras religiones en la arena política. Seleccionó a un no musulmán, Amr ibn Umaiyah-ad-Damri, como embajador para ser enviado ante Negus, el Rey de Etiopía.
Estos son sólo algunos ejemplos de la tolerancia del Profeta hacia otras religiones. El Islam reconoce que hay pluralidad de regiones en esta tierra, y le da el derecho a los individuos a escoger el camino que ellos crean que sea verdadero. La religión no deber ser, y nunca lo fue, obligatoria para un individuo en contra de su propia voluntad; y estos ejemplos de la vida del Profeta, que Dios exalte su mención, son un epítome del versículo del Corán que promueve la tolerancia religiosa y establece la guía para la interacción de los musulmanes con las personas de otras religiones. Dios dice:
“No está permitido forzar a nadie a creer”. (Corán 2:256)

Notas:
[1]“Musulmanes y No Musulmanes frente a frente”, Ahmad Sakr. Fundación para el Conocimiento Islámico, Lombard IL.

domingo, 6 de enero de 2013

Al-Andalus en la Sunnah




La primera referencia árabe del nombre de al-Andalus se remonta cronológicamente a un hadiz del Profeta Muhammad (s.a.s.), cuya autenticidad es muy dudosa, pues ha sido transmitido por tradicionistas hispano-musulmanes de los siglos IX y X:
“Cuenta Jalid ibn Sa’id que Nuhammad ibn ‘Umar ibn Lubaba trnsmitía de ‘Ubaid Allah ibn Jalid, quien a su vez lo transmitía de quien se lo contó de Abu Zayd al-Misri. Este remontaba el hadiz a Ibn ‘Abbas (Allah esté satisfecho con él) quien oyó decir a Abu Ayyub al-Ansari: -Cuando el Enviado de Allah (s.a.s.) estaba parado, he aquí que de pronto se dirigió hacia Poniente (al-Magrib) saludó e hizo señas con la mano. Yo le pregunté: ¿A quien saludas, oh rasûlullâh? y él me contestó: A unos hombres de mi comunidad que estarán en este Occidente, en una isla llamada al-Andalus. En ella el que esté con vida será un defensor del Islam (murabit) y el muerto será un mártir (shahîd). A todos ellos los ha distinguido o exceptuado Allah en su Libro:
         “Serán fulminados los que estén en los cielos y los que estén en la tierra excepto aquellos que Allah quiera”.
El autor de Una descripción anónima de al-Andalus recoge distintas versiones de este mismo hadiz, en las cuales son citados como transmisores ‘Abd al-Malik ibn Habib, Abu ‘Umar ibn ‘Abd al-Barr, Ibn al-Talla, los citados Ibn ‘Abbas y Abu Ayyub al-Ansari, Muhammad ibn Waddah, Yahyaa ibn Yahya, Malik, Baqi ibn Majlaq y Ahmad ibn Hanbal.

En una de las versiones de este hadiz, ‘Abd al-Malik ibn  Habib pone en boca del profeta Muhammad (s.a.s.):
         “Después de mí será conquistada en Occidente (al-Magrib) una isla llamada al-Andalus. Los que vivan en ella serán felices y los muertos serán mártires. Cada día tendrán con el enemigo batallas y algaras, pues la poblarán a pesar del enemigo y aunque sean muy pocos y estén aislados. Delante de ellos hay un mar que causa la muerte y detrás enemigos innumerables, pues éstos son muchos y están junto a sus países.

         En al-Andalus no se ve sino al que vela por las cosas de Allah, al combatiente por el Islam o al vecino del enemigo y obediente de Allah”.

Y en otra tradición del Profeta Muhammad (s.a.s.), se dice que dijo:
         “Me comunicó Yibril (Gabriel), sobre él sea la paz, que en los confines de Occidente (al-Magrib) hay una isla llamada al-Andalus. Mi comunidad la conquistará después de mí y en ella los hombres que mueran serán mártires y los vivos serán combatientes felices. Las nubes los llevarán al lugar de la reunión el día del Juicio”
El geógrafo andalusí az-Zuhri comenta este hadiz con las siguientes palabras: “y si este hadiz es auténtico, ya tiene al-Andalus motivo suficiente para enorgullecerse. Pero, si no se puede confirmar su autenticidad, al menos está conforme con el libro de Allah y su ley”.

El nombre de al-Andalus aparece también en varia tradiciones atribuidas a Ka’b al-Ahbar, judío del Yemen convertido al Islam hacia el año 17/638 y considerado como la autoridad más antigua en tradiciones judeo-islámicas. La exégesis musulmana acepta sin discusión los hadices que se le atribuyen y los historiadores musulmanes consideran como auténticos los hadices o tradiciones que se refieren al segundo califa de Medina, ‘Umar ibn al-Jattab.

En el Kitâb al-Imâma wa l-siyâsa, atribuido a Ibn Qutaiba (213-276/828-889), se cuenta que el Profeta Muhammad (s.a.s.) pidió tres cosas, pero Allah solo le concedió dos:
         «Pedí a nuestro Señor que me concediese tres cosas y me dio dos y me negó una. Le pedí que no muriese de hambre mi comunidad y me lo concedió. Le pedí que no se matasen unos a otros y me lo negó. y le pedí que el enemigo de fuera no la dominase y lo aceptó, excepto para unos hombres de mi comunidad que llegarán a estar tras este Mar Negro (al-bahr al-aswad). Esto era conocido entre los Compañeros (Sahaba), ¡Allah esté satisfecho de ellos! Y cuando gobernó 'Umar ibn al-Jattab, ¡Allah esté satisfecho de él!, fue conquistado Egipto durante su califato por medio de 'Amr ibn al-'Asi; entonces dijo 'Umar , Emir de los Creyentes: Este es el país del que nos habló el Enviado de Allah, ¡Allah le bendiga y salve! '; y llegó esto a oídos de Ka'b al-Ahbar y fue a él diciéndole: ' ¡Oh Emir de los Creyentes!, éste no es el país del que habló el Enviado de Allah, ¡Allah lo bendiga y salve! , ni es éste el mar'. Entonces le preguntó 'Umar: “¿Qué país es?, ¿de qué mar se trata?”. Respondió (Ahbar): “¡Oh Emir de los Creyentes! , esta isla, llamada al-Andalus, está más allá del Mar Negro, Tenebroso(kafir), de la que se apoderará su enemigo al final de los tiempos”. Y le preguntó 'Umar: “¿Cuándo será conquistada esta isla?”. Dijo Ka'b: “No será conquistada al final de los tiempos, sino en el año 92 de la hégira (= 711), en el reinado de un fundador de mezquitas y campeón de los Omeyas. Con él y con su hermano, que es mejor que él mismo, se sucederán maravillosas conquistas. Después de él accederá un califa de la gente del Paraíso, cuyo rango en el Paraíso está por debajo del rango de los Profetas. Después morirá ese califa y cuando muera no dejará la gente de difamar a los Omeyas hasta que los expulsen del reino de Oriente y no les quedará el poder sino en Yazirat al-Andalus (la isla de al-Andalus»>.

Sobre este extenso relato hay que precisar que al-Imama wa-l-Siyasa es una obra apócrifa, falsamente atribuida a Ibn Qutayba de Küfa (213-276 h./828-887), una de las figuras más importantes de la literatura árabe y eminente erudito. Se ha atribuido al historiador sevillano y descendiente de Witiza, Ibn al-Qütiyya (m. 977). Evidentemente el autor de este relato, tal como se presenta, pudiera ser muy bien el mismo Ibn al-Qütiyya o cualquier autor andalusí de la época omeya. Entra en el género de las profecías, inconcebible en el siglo I de la hégira, al poner en boca de Ka'b al-Ahbar la conquista de al-Andalusdurante los reinados de los califas al-Walid y Sulayman, la alusiَn a ‘Umar II, a la caída de la dinastía omeya en Oriente ya la restauración de la misma por 'Abd al-Rahman I en al- Andalus.

Si en este hadiz atribuido a Ka'b al-Ahbar eliminamos estos elementos evidentemente apócrifos, queda solamente la frase atribuida al Profeta Muhammad (s.a.s.): “unos hombres de mi comunidad llegarán hasta más allá de este Mar Negro» y la contestación de Ka'b al califa ‘Umar: «Esta isla, llamada al-Andalus, está más allá del Mar Negro, tenebroso, de la que se apoderará el enemigo al final de los tiempos».

Y estas frases sí pueden ser auténticas. No se puede tachar de apócrifa o legendaria cualquier tradición, hadiz o noticia sin un análisis riguroso. Por muy fantástica que parezca una leyenda, no hay que olvidar que en toda leyenda siempre hay un fondo de verdad. Si el Islam aparece desde el primer momento como una tradición espiritual universal, su difusión lógicamente debería llegar a los confines del mundo conocido: por Occidente alcanzaría las costas del Atlántico y por el Extremo Oriente a las tierras de Gog y Magog.

Algunos de estos hadices, en los que aparece el nombre de Yazirat al-Andalus (isla de al-Andalus) Bahr al-Andalus(Mar de al-Andalus), pudieron incluso aparecer en la misma época del Profeta Muhammad (s.a.s.) y de los primeros califas, cuando los eruditos del Corán intentaron explicar algunos pasajes geográficos del texto revelado.

Al comentar la Sura XVIII del Corán en la que dice Moisés: «No dejaré de andar hasta que llegue a la confluencia de los dos mares (maÿma’ al-bahrayn), aunque tenga que marchar 80 años», muchos eruditos musulmanes situarán dicho lugar en el Estrecho de Gibraltar.

Cuando en esa misma Sura se recoge la leyenda de Alejandro (Dzu-l-Qarnayn) recorriendo el mundo conocido hasta llegar al Extremo Occidente, esos mismos eruditos musulmanes, de acuerdo con la tradición grecolatina, volverán a hablar de las Columnas de Hércules y de al-Andalus. Ya Flavio Arriano (95-175 de C.), autor de una historia de las campañas de Alejandro (Alexandri Anábasis), describe en el capítulo VII, 1, 2 que Alejandro Magno, al final de su vida, intentó dar la vuelta a Arabia y África, regresando vía Cádiz (Gadeira) al Mediterráneo.

Los cronistas árabes, los eruditos musulmanes del Corán y los autores de las “Historias de los Profetas” (Qisas al-anbiya') han recurrido a tradiciones y leyendas atribuidas a judíos conversos de la primera época del Islam como Ka'b al-Ahbar y Wahb ibn Munabbih (34 h-110 ó َ 114h. = 654-728 ó 732). Todas estas tradiciones entrarán en el hadiz musulmán bajo el nombre de Isra’iliyyat. También Una descripción anónima de al-Andalus recoge una tradición sobre al-Andalus atribuida a Salomón:  Y en las Isra'iliyyat (se dice): Cuando Salomón, sobre él sea la paz, estaba sentado en su trono, pasó una nube. Cuando ella le saludó, él le preguntó:
-'¿؟De dónde vienes?'. Dijo ella:
-'De una de las puertas del Paraíso, llamada al-Andalus y que está en el Extremo Occidente (al-Magrib al-aqsa)'.
-¿Y a dónde vas?'.
-'A 'Abbadan, otra de las puertas del Paraíso'.
Volvió a preguntar (Salomón): '¿Y en qué supera el lugar hacia el que te diriges al lugar del que vienes?'.
Dijo ella:
-¡Oh Profeta de Allah!, todo lo contrario. El lugar del que vengo es mejor que cualquier otro, como el cielo es superior a la tierra.

Estos hadices se relacionan con otro más genérico y de autenticidad segura, pues lo transmiten al-Bujari, Muslim y otros grandes recopiladores de hadices: «Sobre la superioridad de Occidente (al-Magrib) se trata en más de un hadiz; de ellos es el que recoge Muslim ibn al-Haÿÿaÿ en su Sahih. Lo transmite de Yahya ibn Yahya, de Husaym ibn Basir al-Wasiti, de Da'üd ibn Abi Hind, de Abü 'Uzman al-Nahdi y de Sa'd ibn Abi Waqqas: El enviado de Dios, ¡Allah lo bendiga y salve!, dijo: 'No cesará de manifestar la verdad la gente del Occidente (al-Magrib) hasta el día del Juicio Final'. Y esta palabra [al-Magrib=Occidente], aunque contiene un sentido muy amplio y general, una buena parte de él corresponde a al-Andalus por entrar en él y una situación privilegiada por estar en Occidente y estar al final del mundo habitado, pues parte de sus costas occidentales están en el Océano Atlántico (al-Bahr al- Muhit), tras el cual no hay camino.

Por otra parte, no hay que olvidar que muchas ciudades y lugares del Norte de África y de la Península Ibérica, una vez islamizados, se enorgullecían de haber sido los primeros en abrazar el Islam. Para confirmar este privilegio y comprobar la presencia de héroes de la primera época como 'Uqba y Musa ibn Nusayr, comenzaron a circular por todas partes una serie de leyendas y tradiciones. Mayor motivo de orgullo se alcanzaba si se remontaba una tradición o hadiz al mismo Profeta Muhammad (s.a.s.) o a sus próximos allegados.

En el hadiz citado en primer lugar, el segundo transmisor es Ibn 'Abbas, primo del Profeta Muhammad (s.a.s.) y muerto en el año 68 de la hégira (687-688). A este Ibn 'Abbas se atribuyen numerosísimas tradiciones, entre las cuales cabe citar la que se refiere a la duración del viaje por todas las tierras y mares del mundo.

Estos hadices son un reflejo exacto de los conocimientos geográficos de la época. Si, para los bizantinos, Cádiz era el término del mundo habitado y ser conocido en Gades era el mejor elogio que se podía dedicar a un hombre de aquellos tiempos, no resulta extraño que los árabes, sus herederos, repitan las mismas ideas y que el Profeta Muhammad (s.a.s.) profetice la implantación del Islam en los confines occidentales del mundo habitado.