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lunes, 11 de agosto de 2014

El mas Amado por Omar



Allah eres el mas Amado
Eres Ar-Rahman.
Eres Ar-Raheem.

Oh Alhamdulilah, Alhamdulilah.

Oh Allah eres Azza wajal.

Alhamdulillah, cuando todo era oscuridad, creaste Nur que lo ilumino todo, creaste las estrellas que son Nur en el Universo, Alhamdulilah !

la hawla wa la quwwata illa billah, bendito seas, Allah, tu que tienes los nombres mas hermosos, tu que lo creaste todo, tu que vez y escuchas todo, Alhamdulilah

Oh Allah tu eres el mas Amado, guianos por el camino, guianos por la senda que conduce a la sabiduria y felicidad, Alhamdulilah!.

Oh Tu Maestro y Dueño de la creación, que insuflaste vida a simple tierra moldeada, de la cual creaste al hombre, Oh Tu que has separado el agua dulce de los rios del agua salada del mar y los oceanos, Alhamdulilah.

miércoles, 6 de agosto de 2014

El Pais de los Extraviados por Omar




Esta historia va de una tierra lejana, sus habibantes vivian felices todos en su forma de vida, antaño rodearon todo el pais y su nacion de un enorme muro para aislarse y no tener contacto con el mundo exterior y no dejaban que ningun extraño entrase, todos tenian la misma costumbre y religion, adoraban idolos, no sabian de otras religiones y costumbres que las suyas, tenian un sumo sacerdote que les exigia sacrificios y con sus palabras les convencia, todo lo extraño era prohibido y destruido, pese a que todo era hermoso y bello, habia una zona prohibida de entrar, una cueva, se decia que era la residencia de los dioses que adoraban, otros que vivian encerrados poderosas y malignas potestades que no habia que despertar, un dia de gran tormenta truenos y poderosas lluvias estallo.

Una niña llamada Saida se separo de sus padres en la oscuridad mientras buscaba un lugar donde resguardarse, sin percatarse habia entrado en la cueva, asustada encendio una antorcha, empezo a recorrer la cueva, sin advertir nada, pero algo llamo su atención, en una pared habia un jaron de plata sellado y en la pared habia unos caracteres extraños, que nunca habia visto, penso que eran garrabatos "   بسملة " entonces se acerco y vio el jaron de plata, lo cojio, vio que habia unas letras escrito en su idioma que ponia " solo el poder es de Dios" al pronunciar esas palabras el jaron empezo a moverse y se destapo, salio un gran ser, era grande, tenia aspecto de persona, barba y el caballo largo, su piel era dorada, el ser salio y alzo a la asustada muchacha con su mano . hi dijo : " Bien, bien me has despertado y liberado muchachita" ella asustada le pregunto : " Quien eres y que eres?" el ser se rio alegremente ": jojojo no sabes lo que soy, como es posible? soy un efrit, un poderoso Yin y ademas muslim" ella pregunto : " Que es muslim?" el dijo : " No sabes lo que es un muslim??? ah ya entiendo eres del pais de los aislados, aquel pais del extravio, bien, pronuncia las palabras de la pared y todos los problemas se solucionaran" ella respondio : " No se como se pronuncia" el dijo: " Di Bismillah" ella : " Bismillah" entonces el efrit se encontro frente a un señor vestido de blanco en una habitacion, rodeado de otras personas vestidas de blanco y que llevaban algunos turbantes blancos y otros negros,  hizo una reverencia el Yin y hablo " Honorable Shaykh te traigo esta muchacha que es del pais aislado, del extravio, para que la ayudes a librarlo de la incredulidad" entonces el Shaykh con ternura miro a la muchacha y paso a explicarle lo que es el Islam, le hablo del mundo exterior, las costumbres y naciones y distintas personas, buenas y malas, le dijo : " Es hora de liberar tu nación del extravio que Shaitan les a sometido" entonces el Shaykh monto a caballo junto a todos sus discipulos, llevando a la muchacha y no iban armados, llegaron ante las murallas que parecian montañas, entonces el Shaykh se detuvo y junto a todos sus seguidores chillaron " Bismillah" entonces todas las murallas se derrumbaron al instante, entraron, se presento una tropa de soldados con lanzas y sables que se lanzaron a atacarles, el Shaykh se puso en frente y dijo : " Allahu Akbar" todos se desmayaron,  cabalgaron llegando hasta  el templo, donde la gente se encontraba implorando a sus dioses junto al sumo sacerdote que exigia mas sacrificios para la ayuda divina, entonces el Shaykh descabalgo junto a la muchacha que fue a sus padres, subio lentamente al templo, miro al sumo sacerdote que alzaba a sus idolos, entonces miro a la multitud y dijo: " Bismillah, Ar-Rahman, Ar-Raheem" todos los idolos estallaron en pedazos, el sumo sacerdo se desmayo, lo bajaron del templo, entonces, todo el templo se derrumbo, trajeron los soldados y el sacerdote y entonces el Shaykh empezo a hablarles a la gente del Islam, sus virtudes, les hablo del profeta Muhammad sws y su exemplo, toda la gente, incluidos el sumo sacerdote abrazaron el Islam.

martes, 5 de agosto de 2014

La wilaya



Prólogo

        La “renuncia al tasawwuf” como se describe en esta página web a la actitud tomada por muchos musulmanes desde los inicios de la colonización europea hasta nuestros días, es una señal y una bandera de muchos movimientos y personalidades musulmanas.

         Ven en el tasawwuf un signo de atraso, de superstición, de estar anclados en el pasado, una de las causas de la decadencia islámica.

         El tasawwuf, ciencia y arte que busca profundizar en los enunciados del Corán y la Sunna, mediante la práctica intensa del Islam, bajo la influencia de grandes maestros que formando “cadenas” (silsila) llegan hasta Rasûlullah () es el gran desconocido de nuestros tiempos incluso para muchos musulmanes.

         La estigmatización de que son víctima los grandes awliyâ (Sidi Abdelqader al-Yilani, Sidi Abu l-Hassan ash-Shâdili, Sidi ad-Darqawi, Sidi Ahmad Bamba, Sidi Moinuddín Chishti, etc.) y las prácticas de los musulmanes que los honran en sus tumbas, merece ser contestada con argumentos del Corán y la Sunna y comentarios de los ‘ulamá.

         Porque ir a recogerse o a hacer du’â en una tumba ha sido una práctica de los musulmanes de todos los tiempos, aunque en los últimos dos siglos haya sido desprestigiada y tildada de shirk y bid’a.
         ¿Cuál es el fundamento del amor de los musulmanes por los awliyâ? ¿Qué es la wilaya? ¿Cuál es el origen de los máusim y su práctica correcta?
         Todas estas preguntas serán contestadas en este texto breve.


-o0o-


Un walí es un musulmán que debido a su apertura y cercanía a Allah, a su intimidad con él, tiene una posición especial. Este grado se da normalmente a un musulmán debido a su seguimiento estricto de la Shari’a, del camino del Islam y por su sinceridad e ‘ibada. Algunas veces la wilaya (cualidad del walí) se concede a una persona desde su nacimiento.
De entre los awliyâ (pl. de walí) de la Nación de Muhammad, los más elevados son los cuatro Julafá Rashidun, Sidnâ Abu Bakr, Sidnâ ‘Omar, Sidnâ Uzmán, Sidnâ ‘Ali (r.a.) y después todos los sahaba al-kiram. Los sahaba son también awliyâ.
La fuente de bâraka para los awliyâ después de los sahaba es Sidnâ ‘Ali (r.a.). En otras palabras, todos los awliyâ tienen la bendición de la wilaya mediante ‘Ali ibn Abi Taleb (r.a.). 
De los awliyâ de todas las ummas, los superiores son los awliyâ de la Umma de Rasûlullah ().
En todas las épocas ha habido awliyâ, y necesariamente tiene que haber, aunque reconocerlos puede ser una tarea difícil.
Hay muchas escuelas de transmisión del tasawwuf, que tienen unas cadenas de transmisión de conocimientos (silsila), que van de maestro en maestro hasta Sidnâ Muhammad (). El objetivo de todas ellas es la realización de los objetivos profundos del Islam en el ser humano a través de las enseñanzas del Corán y el Hadiz, bajo la bâraka de los maestros y con una disciplina y rigurosidad personal del aspirante (murîd). Las escuelas espirituales (turûq) son muchas, y destacan como principales la Qâdiriyya, fundada por Shaij Abdelqader al-Yilani, la Shadiliyya, fundada por Abu l-Hassan ash-Shâdili, la Naqshabandiyya, establecida por Juaÿa Baha’uddín Naqshabandi, la Sohrawardiyya, etc., con múltiples ramificaciones cada una de ellas. El Islam es el mar donde desembocan todas estas escuelas.
El conocimiento de todos estos grandes awliyâ es vastísimo, hasta el punto que han dado informaciones de makâna wa ma yakûn, es decir, lo que ha pasado y pasará, conocimientos que se encuentran en el lauh al-mahfuz, la tabla resguardada donde Allah ha escrito todo lo que ha sucedido y sucederá.


‘Aqaid referentes a los awliyâ


            Allahu Ta’ala ha dado mucha fuerza a los awliyâ. Quien solicita su ayuda la obtiene aunque grandes distancias lo separen de ellos. Después de su deceso, su influencia aumenta.

         Visitar las tumbas de los awliyâ es un factor positivo para adquirir taqwâ, prosperidad y bâraka. Hacer actos meritorios para y ofrecer su recompensa para el bienestar de los awliyâ (recitar el Corán, dar a los necesitados, recitar el salat ‘ala n-nabí) es muy beneficioso para el musulmán y una buena manera de adquirir bâraka. Realizar el mausim(conmemoración del aniversario de la muerte) de un walí es también beneficioso. A este respecto, tenemos que decir que la degeneración folklórica que han sufrido determinados máusim es algo que se sale del camino del Islam: recitar el Corán, hacer du’â y dzikr, escuchar un discurso (y darlo), alimentar a los necesitados y dar la recompensa al walí en cuestión son los actos de un máusim. Ni la música, ni el encuentro multitudinario de personas para hablar de cuestiones del dunya están en el espíritu original del máusim. 

         Determinadas prácticas que vemos en nuestros días son bid’a. Realizar suÿud a cualquier otro que Allahu Ta’ala es haram. Si se hace con intención de respeto, es una falta, un danb; si se hace con intención de ‘ibâda es shirk.

         Los musulmanes que hayan abandonado la Sunna y la Yama’â no pueden ser considerados nunca como awliyâ.

         El Tasawwuf tiene por objeto aceptar y seguir a Rasûlullah () física y espiritualmente, y seguir la Shari’a. Es, pues, una profundización del Islam, no una doctrina aparte o un resabio de cultos pre-islámicos como nos quieren hacer creer algunos.
         Un sahaba puso una vez su tienda en un lugar sin darse cuenta que la ponía encima de una tumba. Más tarde se dio cuenta de ello porque podía oir recitar sûra al-Mulk. Contó lo sucedido al Profeta (), quien le dijo que la recitación de la sûra al-Mulk ayuda al fallecido en la tumba a la vez que le protege del dolor y el castigo.(Sahîh at-Tirmidi). De este suceso deducimos que los siervos queridos por Allah viven en sus tumbas, de lo contrario Sidnâ Muhammad () habría hecho caso omiso de este incidente. En vez de eso, habló de las excelencias de la sûra al-Mulk y dijo explícitamente que los siervos amados por Allah aún viven en sus tumbas.

         En tiempos de Mu’awiya (r.a.) se hizo un canal entre Meca y Medina. Ese canal pasó inadvertidamente por un terreno donde estaban enterrados los shuhadâ (mártires) de Uhud. Un obrero, mientras cavaba, incidentalmente cortó un pie de un shahid (mártir). Como resultado de ello, la sangre empezó a brotar de ese noble pie. Aprendemos de ello que no sólo las almas, sino los cuerpos de los íntimos de Allah están vivos. (Yaçb ul-Qulûb, Sharh as-Sudûr).

         El Imam Abu Na’im (r.a.) en su libro Hilyat al-Awliyâ narra que Sidnâ Sa’id (r.a.) dijo: “¡Por Allah! Hamîd Tawîl (r.a.) y yo estábamos enterrando a Sidnâ Zâbit an-Nibhani (r.a.), y cuando poníamos las últimas piedras una de ellas cayó en la tumba. Miré para abajo y vi como Sidnâ Zâbit (r.a.) se preparaba para el salât y estaba implorando a Allah de la siguiente manera: “¡Allah! Has dado a unos cuantos de entre tus criaturas el permiso de realizar el salât en la tumba, dame a mi el mismo permiso” Está más allá de la Rahma de Allah rechazar una invocación así”. Sidnâ Zâbit ibn Aslam an-Nibhâni al-Basri era un tabi’i. Completaba la recitación del Corán entero todos los días. Ayunaba muy a menudo. Esto demuestra que los awliyâ viven en sus tumbas y hacen ‘ibâda como cuando estaban en el mundo físico.

         Un hadiz qudsí dice que: “Cuando mi siervo se convierte en Mi amado, sus palabras y atributos son el reflejo de Mis Palabras y Atributos. Cualquier cosa que pida, se lo concedo. Si pide refugio en Mí, le protejo”.

         Todas estas bendiciones las encontramos en los awliyâ incluso después que hayan abandonado este mundo. Los musulmanes visitan las tumbas de los Awliyâ porque a éstos les ha sido prometida el auxilio y la Rahma de Allah. Si un musulmán visita la tumba de un walí y dice el siguiente du’â: “¡Oh íntimo de Allah! Tú eres el amado de Allah. Por favor pide a Allah por mí”, ¿cómo puede ser que haya quien considere esto como shirk, si el mismo Señor de los Universos ha prometido a los awliyâ estas mercedes?

         Si alguien considera que la visita a la tumba de un walí no le reportará ningún bien, no es que haya insultado a dicho walí, sino más bien que ha dudado de la promesa de auxilio que Allahu Ta’ala ha hecho a sus siervos queridos.

         Los awliyâ son Ayât ar-Rahma (Signos de Rahma). Arropan en su cobertura de Rahma a aquellos que los recuerdan y focalizan la Rahma en ellos. Alguien preguntó al Sultân al-Awliyâ, Sidnâ Gauz al-Adham (r.a.): “¿Si alguien respeta y honra tu nombre aunque no sea tu murîd o no haya sido educado personalmente por ti, será contado entre tus muridín?El gran Gauz (Auxilio) contestó: “Allah aceptará a todos aquellos que tengan cualquier forma de relación o conexión conmigo y escriba su nombre en mi asamblea espiritual. Si alguien adopta un camino deseado, Allah le bendecirá con la Guía y la Tauba. Estará bajo mi estandarte espiritual. Ciertamente mi Señor, el Poderoso y Altísimo ha prometido que todos mis muridín, todos aquellos que me aman y aquellos que siguen mi camin, entrarán en el Jardín”. (Bahÿat al-Asrâr).


Mu’aÿiçat de los awliyâ


         Los awliyâ realizan a veces mu’aÿiçatprodigios, hechos maravillosos más allá de las leyes naturales, aunque éstas no sean una condición de su wilaya. El mayor de sus mu’aÿiçat es su rigor en el cumplimiento de la Shari’a. Al-Gauz al-‘Adam (r.a.) dijo: “La mu’aÿiça del walí es su completa sumisión a las enseñanzas del Nabí ()”.

         Shaij al-Akbar, Muhi d-Dîn Muhammad Ibn al-‘Arabi (r.a.) explica así el fenómeno de las mu’aÿiçat:
        a.      Un tipo de mu’aÿiça es la hisiya (aparente), esto es, la evidente y claramente visible para todo el mundo. Por ejemplo, conocer el futuro, andar grandes distancias con un solo paso, sostenerse en el agua, etc.
        b.     Otro tipo de mu’aÿiça es la ma’nawiya (espiritual) que sólo puede ser vista y percibida por determinadas personas. Por ejemplo, control de los deseos carnales, adoptar virtudes por la Guía de Allah, practicar todas las obligaciones del Islam bajo cualquier circunstancia, etc. (Futuhat al-Makkiya).

La persistencia en cumplir la Shar’ia es el más grande prodigio de los awliyâ. Un walí verdadero es justo, sincero, y sigue el camino trazado por Sidnâ Muhammad ().

Sidnâ Abu Yaçid al-Bustâmi (r.a.) nos previene: “Si veis a una persona con las piernas cruzadas volando por los aires, ¡no os dejéis engañar por las apariencias! Observad más bien su apego a la realización de la ‘ibâda y a las fara’id y su separación del harâm, su realización de lo aconsejado y su prevención ante lo detestado, su realización del adab y todos los aspectos del Camino del Islam”. (Risâla al-Qusairiyya).

Dichos de los salihîn



Dichos de los Salihín sobre las excelencias
del Salat 'ala n-Nabi

Bismillah
As salamu ‘aleikum wa rahmatullah

Querido Mimón:
        Te mando esta recopilación de dichos sobre la práctica de salât ‘ala n-nabí como continuación a la carta que anteriormente te mandé. Dice 'Abdullah que la primera te gustó y que estás de acuerdo con sus contenidos. Al-hamdulillah.
        Desgraciadamente, ya ves que por cuestiones de este tipo, de no honrar y respetar debidamente al Rasûl (), en tu barrio la gente ha tenido que abandonar la mezquita de siempre e ir a la de Reina Regente, como así ha hecho tu padre. Es una lástima el estado actual de cosas en la Cañada y la fitna surgida entre las dos mezquitas.

        Creo que si verdaderamente siguiéramos al Profeta Muhammad (), y no sólo en el atuendo y la apariencia, estas cosas no pasarían. Y justamente son la gente que más dicen seguir la Sunna los que presionan a los musulmanes para decir salawât ‘ala n-nabí en voz alta en las mezquitas... ¿Crees de verdad que gente así son mantenedores de la Sunna de Sidnâ Muhammad ()? Francamente a mi no me lo parece.

Ma’a s-salama

Bismillahi r-Rahmâni r-Rahîm

        1.    Sidnâ Abu Bakr as-Siddiq (r.a.): “Recitar el salât ‘ala n-nabí apaga los hunûb como el agua apaga el fuego. Recitar el salam por el placer de Allahu Ta’ala es más meritorio que liberar a un esclavo. Amar a Sidnâ Muhammad () es superior a morir en el ÿihad o morir mártir en él ”. (Al Qul al-Badi).

        2.     Seyyida A’isha as-Siddiqa (r.a.): “La belleza de cualquier asamblea es recitar salât ‘ala n-nabí. Embelleced vuestras asambleas. El salât ‘ala n-nabí es también un camino hacia el Paraíso”(Sadât ad-Dârain)

        3.     Sidnâ Abdullah ibn Ma’sûd (r.a.): aconsejó una vez a Sidnâ Çaid ibn Wahhâb (r.a.) que “Cuando llega el viernes, no olvides recitar mil salawat ‘ala n-nabí” (Sadât ad-Dârain).

        4.   Sidnâ Hudaifa (r.a.): “Recitar salât ‘ala n-nabí derrama sobre el recitador, sus hijos y sus nietos el espíritu del Îmân” (Sadât ad-Dârain).

        5.     Sidnâ ‘Omar ibn ‘Abd al-‘Açiç (r.a.): ordenó a los musulmanes impartir el ‘ilm del Dîn (conocimiento del Islam) y recitar el salât ‘ala n-nabí los viernes. (Al-Qul al-Badi).

        6.     Sidnâ al-Imam Ya’far as-Sâdiq (r.a.): “El jueves, a la hora del ‘asr, Allahu Ta’ala ordena a los malaika celestiales que desciendan. Tienen plumas de oro y páginas de plata. Permanecen en la tierra hasta el ocaso del viernes y registran los nombres de aquellos que han recitado salât ‘ala n-nabí”. (Al-Qul al-Badi).

        7.     Sidnâ al-Imam ash-Shafi’i (r.a.): “Considero la recitación en todo momento de salât ‘ala n-nabí como un acto excelso” (Sadât ad-Dârain).

        8.    Sidnâ ibn Nu’man ibn Abu Hanifa (r.a.): “Es opinión unánime entre los grandes ‘ulamá que la recitación de salât ‘ala n-nabí es la acción mejor entre las acciones”(Sadât ad-Dârain).

        9.     Sidnâ Allama Hulaini (r.a.): “Honrar a Sidnâ Rasûlullah () es estar en el camino del îmân. El estado de reverencia es más sutil que el de afecto. Sentimos cariño por nuestros padres, hijos y amigos, pero debemos tener un grado mucho más sutil de reverencia por Sidnâ Rasûlullah ()”.  Después comenzó a citar el Corán y el Hadiz, y dijo más tarde: “Esta era el ‘amal de los sahâba porque ellos habían visto a Sidnâ Rasûlullah () con sus propios ojos. Entre los comportamientos excelentes de nuestros días está que cuando sentimos o vemos el nombre de Sidnâ Rasûlullah (), hagamos salat ‘ala n-nabí”. Y “Incluso los malaika mandan salât  y salam sobre Sidnâ Rasûlullah () para conseguir la cercanía a Allah. Nosotros, que somos lo mejor de la creación, debemos leer el salât ‘ala n-nabí en abundancia, para conseguir también la cercanía a Allahu Ta’ala”(Sadât ad-Dârain).

        10. Sidnâ al-Qutb ar-Rabbani ‘Abd al-Qâdir al-Yilani (r.a.): ¡Musulmanes! Haced del acto de frecuentar la casa de Allah (las mezquitas) y de la recitación del salât ‘ala n-nabí una obligación para vosotros” (Al-Fath ar-Rabbani).

        11. Sidnâ ‘Arif Sâwi (r.a.): “El salât ‘ala n-nabí es la wadifa que puede conducir al aspirante a la cercanía de Allah aunque no tenga un múrshid. El Shaytân puede descarriar a quien recite otras wada’if sin un múrshid. Pero un hombre no puede ser descarriado si recita el salât ‘ala n-nabí, porque entonces su múrshid es Sidnâ Rasûlullah (). En ese caso, el Shaytân nunca puede descarriar al recitador” (Sadât ad-Dârain).

        12. Sidnâ Allâma Hâfid Shams ad-Dîn as-Sajâwi (r.a.): recogió los siguientes puntos de mashaij eminentes: “La ruta excelente al camino del Îmân es recitar el salât ‘ala n-nabí; si alguien pretende mostrar gratitud por los dones que ha recibido de Allah, la mejor manera que tiene de hacerlo es recitar el salât ‘ala n-nabí. Muchas de las cosas que hemos recibido nos han llegado a través de la generosidad de Sidnâ Rasûlullan (); debemos incrementar la recitación del salât ‘ala n-nabí porque es nuestro medio para alcanzar el éxito en al-âjira”(Sadât ad-Dârain).

        13. Sidnâ Allâma al-Uqlaishi (r.a.): “¿Cuál es el ‘amal que puede hacer entrar a una persona en el Yanna y hace que obtenga grandes beneficios de ella? ¡La recitación de salât ‘ala n-nabí! El salât ‘ala n-nabí es una magnífica luz y un comercio que no tiene pérdidas. Los distinguidos awliyâ lo han convertido en ‘amal diario. ¡Oh murîd!Aférrate al salât ‘ala n-nabí. Con él, tus encuentros van a ser limpios, tus obras se van a purificar y tus deseos se verán cumplidos. Mediante el salât ‘ala n-nabí también estarás a salvo del shukrat al-mawt (la agonía de la muerte)”. (Al-Qul al-Badi).

        14. Sidnâ Allâma al-‘Irâqi (r.a.): “¡Oh murîd! Aumenta la recitación del salât ‘ala n-nabí. Éste salva de las grandes calamidades y hace que se alcancen grandes bendiciones. Con un solo salât ‘ala n-nabí, recibirás diez bendiciones de Allahu Ta’ala y diez de tus dhunûb te serán perdonados. Aumentarás en rango diez veces y los mala-ika pedirán por tu perdón” (Sadât ad-Dârain).

        15. Sidnâ ‘Arif billah al-Imam Shi’râni (r.a.): “Hemos jurado a Sidnâ Muhammad () que: incrementaremos la recitación de salât ‘ala n-nabí; enseñaremos a la Umma cuáles son las bendiciones que provienen de recitar el salât ‘ala n-nabí; inculcaremos a la Umma la demostración de amor y reverencia por él()  como se hace en el salât ‘ala n-nabí; enseñaremos a la Umma que la persona que recite mil o diez mil veces el salât ‘ala n-nabí ha hecho la mejor de las obras; el recitador del salât ‘ala n-nabí tiene que intentar estar con el wudû y leer con el corazón y el alma; el salât ‘ala n-nabí es el medio para alcanzar la cercanía a Sidnâ Rasûlullah (). A ninguna criatura se le ha dado tanta autoridad y poder como a Sidnâ Rasûlullah (); y que la creación empezará a amar al recitador del salât ‘ala n-nabí.(Sadât ad-Dârain).

        16. Sidnâ Abu l-Abbâs Ahmad at-Tiÿani (r.a.): “Recitar el salat ‘ala n-nabí es la clave para todo bien. Es la clave del ghaib (lo oculto) y del conocimiento espiritual. En consecuencia, quien huya del salât ‘ala n-nabí huye de todo bien. No alcanzará la cercanía con Allahu Ta’ala”. En una carta a un murîd suyo le aconsejó “El dzikr más ventajoso es aquél cuyo fruto es más dulce y cuyo efecto es más beneficioso. Ese dzikr es la recitación de salât ‘ala n-nabí. Éste da más fuerza al recitador y repele cualquier mal. Por este motivo el recitador de salât ‘ala n-nabí se convierte en un amigo de Allahu Ta’ala”. (Sadât ad-Dârain).

        17. Sidnâ al-Imam al-Muhaddizín Allâma al-Qastalâni (r.a.): “El dzikr mayor, más magnífico, más generoso, más sublime, más excelente y más distinguido es la recitación del salât ‘ala n-nabí”. (Sadât ad-Dârain).

        18. Shah ‘Abdurrahîm, padre de Sha Waliullah al-Muhaddiz ad-Dahlawi (r.a.): “Todo lo que he conseguido, tanto en el dunyâ como en el âjira ha sido por la bâraka del salât ‘ala n-nabí” (Al-Qul al-Yamîl).

        19.  Sidnâ ash-Sheij ‘Ali Jawwas (r.a.): “Aquél que desee algo o que tenga alguna necesidad debe leer el salât ‘ala n-nabí mil veces con la máxima concentración y después hacer du’â a Allahu Ta’ala. In sha Allah, conseguirá su objetivo”. (Huÿÿatullahi ‘ala l-‘alamín).

        21. Sidnâ ash-Sheij ‘Abd al-‘Açiç Taqi ad-Dîn (r.a.): “La mejor de las nawafil es la recitación del salât ‘ala n-nabí”. (Nuçhatun Nâdhirín).

                23. Sidnâ Juaÿa al-Hassan al-Basri (r.a.): “Quien desee beber en abundancia de la Fuente del Kauzar tiene que recitar el siguiente salât ‘ala n-nabí: Allahumma salli ‘ala Muhammadin wa âlihi wa ashabihi wa açuaÿihi wa durriátihi wa ahli báitihi wa amhârahu wa ansârihi wa ashiâ’ihi wa maÿíslihi wa ‘alainâ ma ahum aÿma’ina. Ya Arhama r-Rahîmín”.

        24. Sidnâ ‘Abd al-Açiç Dabbagh (r.a.): una vez le preguntaron que diera la razón por la cual mediante la recitación de salât ‘ala n-nabí se allana el camino al Yanna. Respondió:“Simplemente porque el mismo Yanna ha sido creado de la Luz de Sidnâ Rasûlullah ()”. (Ibriçi Sharîf).

        25. Sidnâ ‘Allama al-Fâsi, autor de Mutali’ al-Musarrât“Allahu Ta’ala ha hecho el salât ‘ala n-nabí como medio para conseguir su cercanía. Quien aumente su recitación alcanzará un elevado estado espiritual y cercanía con Allah. Se iluminarán su rostro y su corazón”.

DEFENSA DEL SUFISMO (PRIMERA PARTE)



PRESENTACIÓN

Musulmanes Andaluces presenta la traducción al castellano del libro al-Qawl al-Ma‘rûf de Ahmad al-‘Alawî, maestro sufí argelino que nació en 1869 y murió en 1934. El Šayj Sîdî Ahmad al-‘Alawî es considerado uno de los máximos representantes del pensamiento islámico del siglo XX. Para su biografía y un estudio sobre su obra puede consultarse el excelente trabajo de Martin Lings, Un maestro sufí del siglo XX, editado por Taurus, Madrid, 1982.

Al-Qawl al-Ma‘rûf es un tratado relativamente extenso en el que el Šayj al-‘Alawî defiende el sufismo (Tasawwuf) frente a algunas de las acusaciones que se vertieron contra él en un opúsculo puesto en circulación por los reformistas de su época. Ese opúsculo en el que el sufismo es duramente criticado, “El espejo”, es una muestra de la mediocridad de muchos ‘sabios’ modernos del Islam. En la respuesta del Šayj al-‘Alawî encontraremos el frescor de una autenticidad que escasea en estos tiempos difíciles para un Islam puesto a prueba desde dentro y desde fuera. El autor de “El Espejo” es el prototipo de muchos de los actuales ‘misioneros’ musulmanes que pululan por el mundo arrogándose el derecho a ‘ordenar el bien y prohibir el mal’. Con frecuencia, desgraciadamente, confunden esta orden coránica con el acto de condenar el sufismo y mandar enclaustrar a las mujeres, además de entrometerse en las vidas privadas de los demás. Con ello, repitiendo tópicos hasta el infinito, son traductores de sus propias limitaciones, más que trasmisores del mensaje coránico.

La traducción al castellano de esta obra del Šayj Sîdî Ahmad al-‘Alawî representa una contribución muy interesante, teniendo en cuenta la autoridad del Šayj, para el estudio detallado de las críticas al sufismo y los prejuicios más frecuentes que suscita incluso dentro del Islam. Por otra parte, este libro servirá igualmente a quienes desean comprender de manera objetiva y ‘desde cerca’ el verdadero carácter de ciertas polémicas que se han producido en el desarrollo histórico del Islam más reciente.

Por supuesto, el Šayj al-‘Alawî defiende aquí el sufismo tradicional, el de la espiritualidad musulmana en su forma más pura. No se refiere en absoluto a las versiones tipo New Age que se difunden a veces por occidente bajo el disfraz del sufismo o el esoterismo islámico, creando sectas secretas con maestros alucinados que no tienen nada que ver con el Islam y que al-‘Alawî no pudo ni imaginar que alguna vez pudieran existir. Hecha esta aclaración, debemos añadir que el sufismo ha tenido detractores debido a su profundidad y a algunas de sus prácticas, como las Reuniones para el Recuerdo de Allah, que algunos han considerado que no tienen antecedentes en el Islam tal como lo enseñó el Profeta (s.a.s.).

Esta obra es una respuesta directa y precisa a ciertos ataques que el sufismo ha debido sufrir por parte de uno de los representantes de la corriente ‘reformista’ a principios del siglo XX. Ese reformismo corresponde hoy, grosso modo, a lo que se llama wahhâbismo y ciertos sectores del salafismo, el cual intenta desde esa época destruir la enorme y benéfica influencia que el Tasawwuf siempre ha ejercido en el conjunto de la comunidad musulmana.

Algunos se extrañarán, tal vez, del carácter muy polemista de este texto, sin llegar a comprender cómo un personaje cuya función es de un orden mucho más elevado puede ser su autor, pero la historia nos muestra que otras, igualmente eminentes, han reaccionado contra esos ataques del mismo modo.

La renuncia al sufismo




Continuación del artículo aparecido bajo el título de: La justificación del Islam

         Hace apenas un siglo, el Islam en su totalidad vivía bajo la positiva influencia de la espiritualidad sufí. Directa o indirectamente, la inmensa mayoría de los musulmanes mantenía vínculos con maestros o métodos tradicionales que los iniciaban en la vivencia de los orígenes más profundos del Islam. El sufismo (Tasawwuf) no es más que el Islam en sus raíces. El Tasawwuf es la renovación constante del primer instante del Islam.

         Se ha extendido una idea equivocada sobre la espiritualidad sufí. No es la vocación mística de un sector de los musulmanes ni es una ‘secta secreta’ dentro del Islam. El sufismo es la columna vertebral del Islam, el garante de su fidelidad a sí mismo y el estructurador de su cultura y de su civilización. La suposición de que se trata de un hecho aislable es lo que está en el origen de una interpretación que lo desvincula de su propia realidad.

         Pero ese ‘aislamiento’ del sufismo fue la consecuencia de una hábil estrategia colonial. Cuando se repasa la bibliografía occidental que hay sobre el tema, la realizada por los militares ‘sobre el terreno’, se descubre con facilidad que la desarticulación de las solidaridades sufíes era un objetivo prioritario. El Islam era un mundo descentralizado en el que se amaba apasionadamente la independencia, y su estructura tribal y acéfala traducía ese espíritu. Y frente a cualquier agresión se ponía en funcionamiento los resortes indefinidos del Yihâd, y todos entendían un lenguaje común no articulado en palabras que movilizaba a la población, poniéndose a su cabeza los maestros sufíes, sabios aglutinadores de esas aspiraciones. Con sus discípulos y la simpatía activa de los musulmanes, los representantes de las escuelas sufíes encabezaron siempre las luchas contra la empresa colonial de Occidente.

         La eficacia de ese entramado ‘secreto’ (porque era incomprensible para los militares europeos, y ya lo es, por desgracia, para muchos musulmanes) era enorme. Se aplastaba una sublevación, pero inmediatamente surgía otra, y la anterior no tardaba en recuperarse, y así en una constante guerra que impedía un asentamiento definitivo y desgastaba la moral de los agresores. Cuando se descubrió que las fraternidades sufíes estaban invariablemente detrás de esa tenaz resistencia y eran la clave de la combatividad de los musulmanes, se elaboró la estrategia de desarticulación: elaboración de censos, clasificación, corrupción de ‘jefes’, creación de ‘líderes’ sujetos a la obediencia colonial, confiscación de bienes, clausuración de centros de reunión (las zawiyas), reordenación del territorio, potenciación de las ciudades (más controlables), y, sobre todo, una eficaz propaganda que perseguía desprestigiar el sufismo.

         Es muy interesante repasar esa bibliografía a la que hemos hecho referencia más arriba (aconsejamos, por ejemplo, la lectura de Les Confréries Religieuses Musulmanesde M. Jules Cambon, gobernador general de Argelia, publicado en París en 1897). En ella encontramos todas las descalificaciones que aún se repiten contra el sufismo. Era la visión de los militares y los misioneros, la cual ha arraigado profundamente, incluso entre los propios musulmanes. Los militares vencieron y los misioneros reeducaron a los ‘indígenas’, inoculándoles sus explicaciones. El rechazo a la intervención colonial sólo podía deberse al oscurantismo, el espíritu supersticioso y bárbaro de ‘sicarios’ envenenados por ‘santones’ sin escrúpulos. La solidaridad era fanatismo. Los ‘misteriosos’ mecanismos que ponían en pie contra Occidente a la población había que buscarlos en la actuación de ‘logias secretas’ (las zawiyas), que eran la ‘masonería’ del Islam. Su lenguaje, incomprensible, era ‘esoterismo’. Poco a poco se fue elaborando la imagen del sufí como elemento aislable, y al que había que aislar y acusar de todos los males, acabando así con todas las posibilidades de resistencia a la dominación militar y a la evangelización.

         Una vez firmemente asentado el colonialismo, la desinformación programada se mantuvo constante, y a una o dos generaciones enteras de musulmanes se les enseñó que el sufismo era oscurantismo y superstición, que los maestros sufíes eran traidores a los intereses de los musulmanes (bien porque se oponían a la modernización, bien porque se hubieran aliado al colonialismo, de lo que había muchos ejemplos entre los ‘líderes’ artificiales). El sufismo -espíritu del Islam- fue así diferenciado y separado, y los musulmanes podían renunciar a él ‘sin dejar de ser musulmanes’. Para ellos, renunciar al sufismo era renunciar al atraso y la decadencia, mientras que en realidad era renunciar, sin saberlo, a sí mismos.

         El ‘Islam’ se trasladó a las ciudades. En ellas se crearía el ‘Islam oficial’ que gozaría de todos los privilegios y tendría acceso a los nuevos y eficaces circuitos de divulgación. Ese Islam adocenado y modernizado se habilitó a sí mismo como ideología o como religión de Estado, según los casos. Occidente prefiere ese Islam oficial, válido como interlocutor o enemigo, y no ese otro Islam tradicional de perfiles indefinidos, escurridizo en esencia.

         El Islam oficial fue el resultado del amplio movimiento reformador (el Ish) al que aludíamos en el artículo anterior. Los intelectuales musulmanes urbanos, acostumbrados ya a una realidad que nada tenía que ver con la que había sido la de sus antepasados, reinterpretarían el Islam desde claves adquiridas en el contacto con Occidente y bosquejarían un nuevo Islam, más ‘civilizado’ y ‘aséptico’, muy moralista y dogmático, a semejanza del modelo que se les ofrecía: el cristianismo pujante.
         No obstante, entre los reformadores prevalecía una actitud moderada. Será el wahhabismo el que, apropiándose del aspecto salafí de la Reforma (el deseo de retorno a las fuentes del Islam, pasando por alto siglos de historia del Islam -siglos de decadencia y superstición, dirían haciéndose eco de sus maestros orientalistas-) el que ensombrecería definitivamente el panorama. El wahhabismo fue hábilmente empleado para intentar aniquilar cualquier posibilidad para el sufismo, que por supuesto seguía muy vivo entre amplios sectores de la población, aunque ya sin prestigio ni márgenes para su influencia social. Las proporciones que ha adquirido el wahhabismo en la actualidad no son casuales: su alianza con la dinastía saudí y la riqueza del petróleo ha contribuido poderosamente en el triunfo de una ideología criminal  y agresiva que no hubiera dejado de ser anecdótica y sin futuro en un desarrollo normal del Islam.

         Con el wahhabismo ya no hay una simple renuncia al sufismo, sino un rechazo frontal. Junto a los chiítas y las mujeres, los sufíes son los grandes pesadillas de esa monstruosidad a la que se da el nombre de wahhabismo. El wahhabismo fue también resultado de las estrategias coloniales. Con esa ideología ramplona, los ingleses consiguieron que el Yihâd se volviera contra los musulmanes. Lo primero que hicieron los wahhabíes fue declararse en exclusiva los únicos musulmanes puros y luchar contra los que habían dejado de serlo (el resto del mundo musulmán): los chiítas eran apostatas, los sufíes son adoradores de tumbas, las mujeres se han quitado el velo y han perdido el pudor, etc. Fueron enmarañándose en sus obsesiones hasta convertirse en auténticos enemigos de los musulmanes. Así fue como el colonialismo consiguió tener a los musulmanes entretenidos entre ellos disputando bizantinamente sobre nimiedades en la mayoría de los casos.

         Por su parte, desvinculado del Islam, algunos aspectos del sufismo comenzaron a ser interesantes para algunos europeos. El esoterismo que se le atribuye, su supuesto carácter de conveniente sólo para iniciados, podía ser del gusto de algunos sectores elitistas. Después, la proliferación en Occidente de sectas de todo tipo se acompañó de la elaboración de un sufismo ‘universalista’, ‘amoroso’, ‘poético’, muy a lo New Age, para el crecimiento personal y esas cosas. Algunos europeos y también algunos ‘indígenas’ avispados aprovechan la ocasión y se hacen gurús del neo-sufismo de El Principito.

         Muy poco de ello tiene que ver con los muÿâhidîn que lucharon contra los ejércitos coloniales. El aislamiento, los tópicos, las simplificaciones, las generalizaciones, el que los verdaderos sufíes sean absolutamente indiferentes a esas movidas, todo ello hay ido configurando lo que la gente entiende hoy por sufismo, ya sea en los niveles ‘académicos’ o en el seno de las sectas amorosas.

         No obstante, el sufismo ni mucho menos ha desparecido. Al contrario, en medio de contradicciones, da muestras de recuperación. Hay todavía una gran cantidad de maestros vivos, de la talla de los genios de la época clásica del Islam. Ese Islam es el menos accesible para los europeos, pero sigue vertebrando a una gran parte de la Nación musulmana. En cualquier caso, el Islam está más allá incluso del sufismo, porque en sí es un ‘secreto’, algo para lo que no hay palabras, ni tan siquiera la de los sufíes, que son meras aproximaciones. Ese Islam que está en las raíces, es inextinguible porque es la esencia de la vida misma, y vibra incluso en los musulmanes más alejados de sus ‘fuentes’. Es ahí donde está la clave indecible del futuro del Islam, wa llâhu walíyu t-tawfîq, wal-hámdu lillâhi rábbi l-‘âlamîn

lunes, 4 de agosto de 2014

Hassan Yousef Mosab es un fraude

Respuesta musulmán Hassan Yousef Mosab el Fraude! (Hijo de Hamas)

La exposición de Mosab Hassan Yousef es fácil. Aquí vemos Mosab Hassan Yousef pareciendo caño cualquier edad sin sentido para complacer a su siguiente fundamentalista cristiano. Mosab Hassan Yousef afirma Profeta Muhammad (p) no hablaba ninguna profecía.Esto es un completo disparate. Esto es aún más desconcertante como él dice tener "conocimiento perfecto" del Islam todavía ni siquiera saben que hay una serie de profecías conocidas que incluso laicos musulmanes son conscientes de En este video utilicé clips de Abdurrahim Verde listado profecías del Profeta Muhammad (p), así como clips de la autora de un libro sobre las Profecías de Muhammad (p), Imam Moustafa Zayed. sólo desearía Mosab desistiría con la desinformación y pensar en las cosas en lugar de hablar falsedades para congraciarse con los cristianos fundamentalistas en los EE.UU..Mosab Hassan Yousef exponerse







Si el vídeo no se reproduce, por favor ver:http://www.youtube.com/watch?v=VbZOL_JUKJs cristianos, por favor, dejar de contratar gente como Mosab Hassan Yousef. Mosab Hassan Yousef parece ser alguien que realmente quiere llegar a ser popular entre los cristianos de América - este deseo suyo es a expensas de la verdad. Los cristianos, si la verdad es importante para usted, entonces sin duda va a dar Mosab Hassan Yousef un gran rodeo. Mosab, por favor, deja de jugar el títere. Piensa por ti mismo.Sabes que has estado hablando falsedades. Usted puede ser capaz de engañar a los viejos en las iglesias y la gente naiive en iglesias fundamentalistas estadounidenses, pero el tiempo vendrá cuando la gente comienza destacando sus mentiras y rarezas. Basta con mirar lo que pasó con Ergun Caner y Kamal Saleem, Usama Dakdok y Walid Shoebat (búsqueda de ellos en este blog). Esta gente tenía un agarre efectivo, pero consiguieron descubrieron. Mosab Hassan Yousef, el dinero no vale la pena. 2 vídeos pasando por algunas profecías de El libro de Moustafa Zayed, Las Profecías de Muhammad más sobre el Islam: http://www.thedeenshow.com/ Email:yahyasnow@yahoo.co.uk