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miércoles, 13 de febrero de 2013

Pueblos del África Musulmana: Los Fulani



Bismillahi Rahmani Rahim
Los fulani (también llamados fula, peul, fulbe) son el pueblo nómada más grande del mundo, cuyo origen es desconocido. Viven en África occidental, la mayoría en el Sahel, donde, junto con los hausa, suman alrededor de 30 millones. También se encuentran en Malí (1,6 millones), Guinea (1,4 millones), Camerún (1,1 millones), Senegal (1 millón), Níger (950.000), Burkina Faso (550.000), Guinea-Bissau (210.000) y en número menor en Ghana, Mauritania, Sierra Leona, Togo y Chad. Hablan fulfulde y estuvieron entre los primeros grupos africanos que abrazaron el Islam.

Etimología
Los fulani son uno de los pueblos que más denominaciones recibe. Se autodenomina fulbe (en singular: pullo o foulah), aunque está difundido el nombre fulani con que le apelan los hausa y los pueblos del Sáhara, así como los exploradores y etnógrafos de habla inglesa. También es frecuente la denominación fulbe que les dan los mandé y la de peul que le han dado los wólof, la cual adoptaron los exploradores y etnógrafos de habla francesa.

Características físicas
Los fulani, pese a ser clasificados en el complejo de pueblos sudaneses, no comparten demasiadas características físicas con éstos. Generalmente, su piel es color caoba claro, su complexión espigada, la nariz recta o aguileña (jamás achatada), los ojos almendrados y el pelo fino, no tan crespo como las tribus vecinas.

Origen
Se han planteado muchas hipótesis acerca del origen de esta etnia. Debido a las citadas características físicas, además de por las manifestaciones artísticas, estamos hablando de un pueblo eminentemente mestizo. Muchos han planteado la hipótesis de que los fulani procedan de fuera del continente africano. Algunos los sitúan en el sur del Cáucaso, otros, en la zona de la actual Yemen.

Sin embargo, los fulani poseen una lengua clasificada dentro del grupo lingüístico Níger-Congo —aunque otros les englobarían en el grupo afro-asiático junto con lenguas más cercanas a ellos, como el hausa o el bereber—. Así pues, muchos situarían sus orígenes en las orillas del Nilo; otros opinan que este pueblo es el resultado de un mestizaje entre pueblos sudaneses y nómadas del Sáhara.

Otros se reafirman nuevamente en su teoría de que vienen de fuera de África, argumentando que adoptaron una nueva lengua al llegar a las tierras del Fouta Djallon, posiblemente de los autóctonos de esas tierras. Aun así, ninguna de estas hipótesis llega a ser concluyente. Además, esta etnia se ha ido mezclando con los pueblos que había a su alrededor, lo que dificulta más aún elaborar una hipótesis. Socialmente, para un africano tener un antepasado fulani suele ser sinónimo de distinción e incluso de prestigio.

Historia
Los primeros datos acerca de los fulani se remontan al siglo IX, cuando vivían entre la curva del río Níger y la cuenca del Volta Negro. A principios del siglo XII, emigraron hacia distintas zonas, dispersándose así por toda África Occidental, pero sus mayores focos fueron el macizo de Fouta Djallon, el Valle del Senegal, Macina y la zona que correspondería al actual norte de Nigeria.

Durante los siguientes dos siglos estuvieron bajo dominio del Imperio de Malí, hasta que comenzara la rivalidad de este imperio con el naciente Imperio songhay. Así pues, los fulani, liderados por Tenguela I, consiguieron la autonomía del Estado de Bundu (localizado en la atual Senegambia), la cual les duró poco, puesto que el Imperio Shongai tuvo tanta influencia que extendió su poder hasta aquellas latitudes, sometiendo así a todos los pueblos conquistados.

A finales del siglo XV se reagruparon de nuevo en el Fouta Djallon, con capital en Timbo, liderados por Koli Tenguela, hijo del anterior, el cual creó la dinastía de los Siratigui y se acabó convirtiendo al Islam. A partir del siglo XVII, extendieron su territorio por zonas limítrofes al Fouta Djallon y por el Macina, enfrentándose así con las poblaciones autóctonas de dichas tierras.

Durante los siglos XV y XVII, prácticamente todos los fulani se habían convertido al Islam, más concretamente mediante un movimiento Sufí llamado Qadiriyya, convirtiéndose así en la primera etnia saheliana en abrazar enteramente esta religión. Sólo durante aquellos siglos llegaron a convivir pacíficamente con los hausas en las tierras del actual norte de Nigeria, a los cuales les servían como consejeros religiosos.

En Macina, durante el siglo XVIII, se fundó otro reino fulani, con capital en Hamdallayi, cuya figura estelar fue Sheikú Ahmadú, también conocido como Emir de los creyentes.

Aunque sin duda alguna, el suceso histórico más importante protagonizado por los fulani o peul fue la Yihad fulani, una campaña militar que libraron contra sus vecinos hausas. Había problemas entre ambos debido a que los hausas tenían poca convicción en el Islam, llegando a mezclar ritos musulmanes con prácticas animistas. Los fulani eran mucho más devotos, es más, tenían una figura de liderazgo llamada Sheykh Usman Dan Fodio. Éste atraía a muchos creyentes que observaban escandalizados las prácticas de los jefes hausas y que admiraban el misticismo religioso de Dan Fodio. Serían estos fieles los que le nombrarían Comandante de los Creyentes y le acompañarían el 21 de febrero de 1804 en su viaje de Gobir a Gudu, y, rememorando esta semblanza con la héjira musulmana, declaró la yihad rebelándose contra los hausa. A la revuelta se unieron súbditos de los hausa que odiaban a estos reyes, así como fulani nómadas no musulmanes (en el bando de los hausa). Aun así, la yijad produjo una alta conciencia islámica en el norte de Camerún y sirvió de factor unificador para los hausa y los fulani.

El imperio de sokoto a finales del siglo XIX.
Hacia 1810, los fulani conquistaron el país hausa, extendiendo así la yihad hacia el este, lo que desembocaría en un imperio creado por Sheykh Usman Dan Fodio y que se extendía en toda la zona saheliana comprendida entre Camerún y el Macina, albergando su capial en Sokoto. De ahí que se conociera con el nombre de Califato de Sokoto. Puso en práctica así su teoría política, con cuatro visires con funciones claramente diferenciadas.

Para garantizar una mejor administración del Imperio, Sheykh Usman lo dividió en dos partes. La oriental, se la entregó a su hijo Bello, y la occidental, a su hijo Abdallah. La unidad imperial se fue debilitando con el tiempo en gran parte por las intrigas colonialistas europeas, y, en 1860 ya no quedaba ningún vestigio de esta unidad. La desaparición de este reino consagraría la dispersión de los fulani.



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