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jueves, 30 de agosto de 2012

El Islam y la Espada: La Espada del Islam



Ante todo, debemos poner de manifiesto una de las bases fundamentales del Islam, citada claramente en el Corán. Es la libertad religiosa. Dice el Libro Sagrado en la sura 2, versículo 256: "No hay coacción en la religión". Debido a ello, el Islam somete la cuestión de la creencia y la incredulidad a la voluntad y la satisfacción del hombre. Dice el Corán en la sura 18, vers. 29: "Quien quiera creer, que crea, y quien quiera negarse a creer, que no crea". El Corán revela esta cuestión con claridad al Profeta (s.a.s), al anunciarle que lo que le corresponde es comunicar el mensaje de Dios a la humanidad y que él no tiene ningún poder para convertir a la gente al Islam. En la sura 10, vers. 99 dice Dios: "¿Acaso puedes tú obligar a la gente a que sean creyentes"; en la sura 88, vers. 22 dice: "No tienes potestad sobre ellos" y en la sura 42, vers. 48 dice: "Y si se apartan, no te hemos enviado como guardián de ellos. A ti sólo te incumbe comunicar". Todo esto asegura que el Corán rechaza definitivamente obligar a la gente a convertirse al Islam.

El Islam ha definido el método que los musulmanes deben seguir en la divulgación del Islam, que es la sabiduría y la buena exhortación. Dice el Corán en la sura 16, vers. 125: "Llama al camino de tu señor por medio de la sabiduría, la buena prédica y convenciéndoles de la mejor manera". Dice también en la sura 2, vers. 83:“...hablad a la gente con la mejor manera”. A este respecto se citan en el Corán más de 120 versículos que llaman todos a la divulgación del Islam mediante el convencimiento, la sabiduría y el respeto de la libertad humana en aceptar o rechazar la religión. Después de conquistar la Meca y el definitivo triunfo, el Profeta ha liberado a todos los presos y no obligó a ninguno a creer en el Islam al decirles: Iros. Sois todos libres

No se sabe en toda la historia del Islam que los musulmanes hayan obligado a nadie, sea cristiano o judío, a adoptar al Islam. Prueba de ello es la primera constitución puesta por el profeta Muhammad después de haber emigrado a Medina, en la que cita que los judíos componen una parte de la sociedad de Medina junto con los musulmanes, y que aquéllos tienen el derecho de quedarse fieles a su religión. También el segundo califa, ‘Umar B. al-Jattáb, al entrar en Jerusalén hizo un convenio de seguridad con los cristianos en el que consta que éstos, sus iglesias y su cruces están seguros y que no se debe obligar a ninguno de ellos a dejar su religión.
Las primeras personas en aceptar el Islam de manos del Profeta Muhammad (s.a.s), fueron su esposa Jadiyah, que Dios Esté Complacido con ella, su sirviente Zaid, que Dios Esté Complacido con él, y su primo de 11 años ‘Ali, que Dios Esté Complacido con él.
Entre quienes se unieron más tarde a esta fe en Meca se encuentran: Abu Baker, un honesto mercader; ‘Umar, el hombre de hierro de Arabia; ‘Uzman, un tímido negociante; Hamzah, el valiente tío del Profeta,(s.a.s) y Bilal, el esclavo de una familia pagana, que Dios Esté Complacido con todos ellos. ¡Simplemente no pudieron resistirse a la supuesta "espada mágica" de un humilde y solitario profeta! No obstante, el pequeño número de seguidores de la nueva fe fue expulsado de Meca rápidamente.
En la ciudad a la cual emigraron, Medina, la gente no solamente dio la bienvenida a los musulmanes, sino también a la "espada" que supuestamente fue usada para que la gente se convirtiese al Islam. Este no fue el fin de la historia,  y la "espada" continuó atrayendo a más gente, hasta que toda Arabia se unió a esta fe. En relación con la población del resto del mundo, los árabes constituían entonces una pequeña minoría. Una parte de ésta minoría decidió llevar la "espada" más allá de los límites del desierto arábigo y hasta los poderosos imperios de Roma y Persia, los litorales mediterráneos, la costa de Malabar y las islas de las Indias Orientales. Muchas personas se rindieron ante esta "espada" y decidieron unirse a la fe.
Los musulmanes han gobernado España durante 800 años, jamás han forzada a la gente a convertirse en musulmanes. En la mayoría de los países musulmanes conviven 14 millones de cristianos y judíos desde la época de colonización, desde entonces varias generaciones de cristianos y judíos viven aún en esos países sin haber sido forzados en ningún momento a cambiar de religión.
En la India, el 80 % de la población es no musulmana, todos testifican que jamás se ha utilizado la espada para propagar el Islam.
En Indonesia y Malasia, vive la mayor población de musulmanes en todo el mundo, 260.000.000 de musulmanes en total. Y la pregunta es: “ Cuando se ha recogido en la historia de la humanidad, que un ejército de musulmanes haya llegado a estos países?”
En la Costa Oeste Africana, ha llegado también el Islam, y nos hacemos la misma pregunta: “Qué ejercito de musulmanes han llegado a estas costas?”
En Estados unidos y en Europa se registra un gran número de conversiones al Islam, “¿qué espada ha forzado a estas personas a cambiar de religión?

Se sabe de sobra que los ejércitos del Islam no llegaron a Asia del sur ni al oeste de África, lo que significa que esta religión se extendió en tales zonas por medio de los comerciantes y los sufíes islámicos cuyo comportamiento y conducta han sido los factores principales para que los indígenas asiáticos y africanos se convirtieran voluntariamente al Islam.
¡Qué filosa estaba la hoja de la "espada"! Simplemente conquistaba los corazones y los cuerpos se rendían automáticamente. Pero, ¿qué es en realidad esta "espada" mediante la cual se difundió el Islam? Es la espada de la verdad, cuyo resplandor elimina toda falsedad de la misma manera que la luz elimina la oscuridad.
¿Ha perdido esta espada su filo? No, al contrario. Hoy en día aún continúa penetrando en los corazones de innumerables hombres y mujeres a pesar de los esfuerzos implacables de gente que quisiera que la oscuridad prevalezca por encima de la luz del Islam debido a sus propios intereses.

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